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Martín de los Heros: una calle de cine

  • Foto del escritor: Antonio Pérez Muñoz
    Antonio Pérez Muñoz
  • 6 nov 2024
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 11 dic 2024

El céntrico barrio de Argüelles esconde en esta rúa el alma del cine alternativo en España y es el lugar perfecto para los cinéfilos más dedicados

. Parada de Metro: Plaza de España, Ventura Rodríguez

El cine es llamado el séptimo arte y, ¿qué es el arte sino una herramienta para evocar, hacer sentir y emocionar? Para muchos, el cine y otras artes no son más que morralla, historias que no valen la pena, una pérdida de tiempo. Para otras muchas personas, el arte es el reflejo de la vida, una vía de escape, un lugar al que viajar. Celia Sánchez y Patricia Granada son dos estudiantes que viven el cine como algo muy personal, y en él encuentran infinidad de cosas que la vida se deja por ofrecer. Para la gente como ellas no hay muchos sitios con una energía capaz de satisfacer esta necesidad vital, pero en el centro se esconde un lugar que enamora a cada cinéfilo que se cruza con él. Se trata de una coqueta calle que se encuentra entre Plaza de España y Ventura Rodríguez: la calle Martín de los Heros. Esta corta vía compone el corazón del cine alternativo en Madrid.


El Paseo del Cine en la Calle Martín de los Heros es más que una simple calle de cines y librerías, especialmente en una época en la que las plataformas digitales han cambiado el consumo de cultura. Gracias a las humildes estrellas del paseo de la fama, las proyecciones en versión original en los cines Renoir y Golem, y el comercio de libros y cultura cinematográfica Ocho y Medio, la calle Martín de los Heros es un oasis en medio del desierto para quienes viven con pasión el mundo del cine. 

La experiencia cinematográfica en esta localización empieza antes de sumergirse siquiera en algún sitio. Nada más entrar a la calle el paseo de la fama se entrega a la vista y revela unas placas en el suelo dedicadas a reconocidos actores, directores y profesionales de la industria. Este modesto homenaje se encuentra en las aceras que recubren las bandas de la calle Martín de los Heros, por lo que en un paseo por la calle es imposible no toparse con él. Sus estrellas al más puro estilo Hollywood con nombres como Penélope Cruz, Javier Bardem, Pedro Almodóvar o Luis Buñuel crean una escena que cautiva a los amantes del cine, en especial a los del español. 


A uno de los lados de la calle se encuentra la Ocho y Medio, una coqueta librería especializada en cine con una pequeña cafetería en su interior. No solo para Celia, que ha entrado en más de una ocasión a tomar algo y ojear, es un gran sitio; decenas de personas pasan por allí a diario y vuelven religiosamente por lo romántico del establecimiento. La Ocho y Medio cuenta con ejemplares de libros de todas las materias, con una amplia sección dedicada exclusivamente al mundo del cine y el arte audiovisual. También cuenta con una tienda de dvds a precios asequibles, en ocasiones joyas irresistibles que acaban cayendo en manos de quienes más lo necesitan. En los estantes más elevados de la tienda tiene artículos de colección de gran relevancia para el sector cinematográfico, como prótesis utilizadas en rodajes, guiones originales de películas de, por ejemplo, Almodóvar, carteles firmados por distintas figuras del cine español, así como viñetas dibujadas por las mismas. Este local contribuye a hacer de la calle Martín de los Heros un referente para los amantes del cine en Madrid. A lo largo de los años, se ha convertido en un icono para el cine en la ciudad y es una parada de obligada visita a todos los cinéfilos que visiten la zona. 


Continuando el viaje por esta agradable calle aparecen los cines, el alma visual de la cultura. Tanto el Golem como el Renoir ofrecen una calidad y un contenido que otros no pueden. Para Celia, los cines Renoir son como casa. Ir al cine es casi un ritual, es una forma de desconectar para encontrarse en alguna historia ajena, para empatizar, para aliviarse o hasta sufrir. Es algo tan mágico para ella que el camino de casa al cine y de cine a casa lo califica como algo especial también. Y es que resulta que los cines Renoir son singulares porque cuentan con una programación amplia, variada y que permite a los clientes escapar del mainstream y acceder a películas menos convencionales, de menor financiación y alcance, independientes. Apuntan a un público más selectivo que busca disfrutar del cine más allá de los grandes estrenos. Estos cines ofrecen proyecciones en versión original subtitulada en español y tienen el incentivo de que, como cuando uno va al teatro, el espectador puede hacerse de manera gratuita con una ficha técnica que incluye un par de fotogramas así como los actores, sinopsis y otros datos de interés del film que se va a ver. Estas pequeñas cosas que hacen una bola de nieve gigante son las que atrapan a amantes del cine como Patricia o Celia. Uno de los elementos más llamativos de estos cines son las salas, pues quien esté acostumbrado a las macrosalas de centros comerciales quedará sorprendido ante las distintas formas y tamaños del tradicional Renoir. Estos cines además tienen un reclamo especial, uno que tanto destaca Celia, y es que “hay café gratis, también voy por eso”. 

Los cines Golem son unos de los lugares de referencia para el cine independiente y de versión original ya que por un módico precio se puede acceder a proyecciones que por lo general no se encuentran en los grandes cines de las cadenas de cines más populares. A Patricia le encanta acudir al cine y, para ella, el valor de los cines Golem reside en el precio de la entrada y en sus apuestas en cartelera, pues el factor de la versión original es esencial para ella. Mientras otros cines de la capital apenas proyectan en VOSE y acaban recortando sus opciones a medida que pasa el tiempo, el Golem mantiene su programación en este formato para satisfacer el deseo de un visionado en versión original. Ella confiesa creer que para ir a alguno de estos establecimientos se debe tener una devoción especial por el cine, ya que a diferencia de otros no se permite comer ni beber y además el tamaño de las pantallas es más reducido. Celia resalta la fugacidad de algunos títulos del cartel y también su selecta elección de estos, pues en muchas ocasiones la única forma de ver una película en Madrid es acudiendo a estos cines en un periodo de tiempo muy reducido.


Lo positivo de que exista un lugar que muestra la cultura más allá del mainstream y del mercado norteamericano es que los miembros de subculturas, minorías, países con poca proyección y producciones independientes pueden acceder al circuito del cine en una ventana accesible para el público, así como asequible. Es, desde luego, un privilegio, tener la oportunidad de acercarse a historias con mensaje y trasfondo y poder hacerlo en el corazón de Madrid mientras en la industria reina la fórmula, lo prefabricado y los beneficios a toda costa.



Antonio Pérez Muñoz

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