En 1924, nace en la capital una edificación que prometía grandes éxitos. Con más de 165.000 metros cuadrados, el Matadero se construyó para cumplir una función puramente económica e industrial. Se crearon cinco secciones: producción, dirección y administración, matadero, mercado y sanitario. Además, los empleados contaban con habitaciones para residir allí y hasta una capilla. En el lugar principal, la "Casa del Reloj" protagoniza la construcción. Un cuidado sistema de ferrocarril propio. Por tanto, aunque su creación fue con la intención de crear una fábrica, se convirtió en un lugar social. Una comunidad.

Matadero de Madrid en los años 20
Desde entonces, ha crecido con el resto de la ciudad. Vivió muy de cerca la Guerra Civil, pues hasta fue utilizado para almacenar las armas. En 1996, se cierra su función de matadero. El desarrollo del barrio hacía inconveniente mantener su función original. Pero la belleza de su diseño y arquitectura no permitiría su abandono.
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En 2006, se presenta su nueva utilidad. El apoyo a la creación y a la cultura pasaría a ocupar la mayoría de su espacio. Desde exposiciones artísticas, a conferencias, presentaciones de libros o simplemente la fabulosa opción de dar un paseo por sus magníficos jardines. La entrada principal a través de la Plaza de Legazpi fue acondicionada en 2011. Tres años después, surge el socio definitivo, la Factoría Cultural. Esta organización ofrece su apoyo a arquitectos, diseñadores, ilustradores, director de teatro… De esta forma, el Matadero cumple su centenario lleno de vida.

Matadero de Madrid en la actualidad
